Vitaminas espirituales-Hospitalidad

Otra vitamina espiritual que nos ayuda a crecer en la virtud es la Hospitalidad.

La Hospitalidad es una disposición interior de acogida, donde se abre el corazón al huésped, viendo en él a la persona de Cristo. Implica olvidarnos un poco de nosotros mismos y nuestras necesidades para pensar en las de los demás, tratándolos con respeto y dignidad.

En la antigüedad, la hospitalidad brindada al extranjero que pedía asilo era considerada como muestra de educación y de virtud. 


El Nuevo Testamento aporta una profundización teológica al concepto de hospitalidad. La vida de Jesús fue una constante petición de alojamiento: Desde horas antes de su nacimiento en Belén, pasando por otros muchos momentos en que lo vemos solicitar acogida en casas como la de Zaqueo o la de Lázaro. A partir de ahí, la hospitalidad será la obra de misericordia que los seguidores de Cristo estarán obligados a practicar con sus semejantes. Dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento y dar posada al peregrino.


San Benito, el patrón de Europa, muestra que la hospitalidad es la primera virtud que deben tener los monjes. Esto queda definido en su Regla: “A todos los huéspedes que se presenten en el monasterio ha de acogérseles como al mismo Cristo en persona, porque Él lo dirá un día: “Era peregrino y me hospedaste”. El comentario de la Regla especifica: “Que a los peregrinos se les saldrá a recibir con una muestra de sincera caridad saludándoles con una humildad profunda. Una vez acogidos, se leerá ante ellos la ley divina y luego se les obsequiará con todos los signos de la más humana hospitalidad”.

Para practicar la hospitalidad es recomendable realizar las siguientes acciones:

  • Recordar que Dios está presente en cada persona.   
  • Tratar con amabilidad a los que se acerquen a nosotros.
  • Escuchar con atención a quién nos hable.
  • Contribuir para que haya un ambiente en el que las personas que llegan se sientan contentos.

“ Porque tuve hambre y me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; era un extraño y me hospedaron” Mt 25-35

“Ut in obmnibus glorificetur Deus”

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